Esta noche miro al Cielo, tumbado en mi hamaca, con ojos tristes, llorosos, te echo de menos, y busco en la oscuridad del infinito, en la calma de la noche, en el cielo estrellado, y allí, entre todas esas lejanas y pequeñas luces, brillantes y parpadeantes, te encuentro a Tí. Observo que ha nacido una nueva estrella, cálida, intensa, acogedora, guía, tú me miras, yo te miro, tan cerca, tan lejos. Te echo de menos. Tú me diste la vida, me llevaste en tu seno, me llenaste de felicidad y me enseñaste a sonreír, me ayudaste en mis primeros pasos, me consolaste, me abrazaste, me diste lo mejor de tí. Que sería de mi vida, sin tu amor, sin tu cariño, sin tu abrazo, sin tu sonrisa... Te lo debo todo. ¡¡Gracias madre!! Esta noche, una nueva estrella brilla en el Cielo. Maite, gracias por haber sido la mejor: esposa, madre y persona que hemos conocido, y con la que hemos convivido. Has sido una: esposa, madre y persona ejemplar, allá donde estés ahora, siempre iluminarás nuestro camino y serás nuestra guía, en la noche fría y oscura, en los momentos de flaqueza y debilidad, en las dudas, en los momentos de tristeza o soledad. Siempre serás la estrella que ilumine y guie nuestras vidas. Un abrazo enorme para Fran, Diego y Marta. Estamos a vuestro lado. No estáis solos. Maite sigue y seguirá iluminando vuestros y nuestros corazones, vuestras y nuestras vidas. Miro al Cielo, y te busco, y te encuentro, entre todas las estrellas, la más brillante, la más cálida, la más acogedora, allí estás Tú.
